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Tlaquilzinapa al encuentro de sus fieles difuntos

Ejidatarios de Tlaquiltzinapa, Tlapa, defenderán un terreno que pelea un empresario, advierten

Tlaquilzinapa

Ejidatarios nahuas de Tlaquiltzinapa, municipio de Tlapa, informaron que protegerán la posesión de un terreno del que pretende despojarlos el empresario Enrique Bazán Robledo, quien acudió la noche del domingo al predio en disputa para advertir a campesinos que el Ministerio Público ejercería acción penal en contra de ellos.

Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, que asesora a los indígenas, indicó que los ejidatarios no tienen porqué ser víctimas de despojo por parte del empresario. Actualmente, una máquina realiza labores de aplanado en los lados laterales de una casa propiedad de Bazán Robledo.

Este no es el primer caso de conflicto que se registra entre ejidatarios y el empresario, quien demandó por despojo a los principales de Ahuatepec Ejido, al resistirse éstos a la extracción de material en un área del río cercana a los terrenos de siembra.

Los ejidatarios de Tlaquiltzinapa, en voz de Juan Tenorio, recordaron que Enrique Bazán Robledo se presentó en 1995, cuando se tumbó la antigua comisaría del pueblo y anunció que ayudaría a retirar el escombro a cambio de un terreno, para tener un lugar de almacenamiento de material, lo cual a través de un acuerdo se le concedió por un año.

En aquella fecha, al llegar las autoridades al lugar ubicado a un costado de la carretera Tlapa-Chilapa, ya había trazado el empresario el área por lo que sólo firmaron un acta de acuerdo, en la cual se aceptó darle el terreno a cambio de que cooperara y prestara servicio al pueblo, sin embargo, a decir del Comisariado de Bienes Comunales y ejidatarios no fue así.

El 28 de abril de 2007, la asamblea del pueblo concluyó que no era aceptable que mientras a los hijos del pueblo les tocaba un lote pequeño, el empresario tuviera tres o cuatro lotes, por lo que emprendieron la recuperación del terreno.

La asamblea aceptó respetar la casa y el acceso de la construcción que ya tenía el empresario, quedando los terrenos laterales para construir un techado y una biblioteca.

Este domingo, cerca de las 8 de la noche, la abogada Enriqueta Bazán acudió al lugar tomando fotos y preguntando por las autoridades del pueblo, indicando que ella era ahora la interesada y dueña del predio, amagando con la llegada de policías ministeriales si no se desistían, por lo que el grupo de personas apostada decidió llamar al pueblo tocando las campanas, logrando el retiro de la otra parte.

Existen en Tlapa un mínimo de tres empresas más que sacan diariamente toneladas de piedra, grava o arena a lo largo del rio Tlapaneco. En el caso de Bazán, su empresa extrae desde la década de 1980 material del río, haciéndolo durante varios años sin proporcionar ningún pago.

En la parte de río cercana a Tlaquiltzinapa, la empresa de Bazán dejó de extraer material en esa zona desde 1996. Rosales Sierra señaló que se desconoce si existe un manifiesto de impacto ambiental sobre la extracción de material, lo que se ha registrado desde hace décadas a lo largo del cauce del río.

Existe una concesión, que tanto Conagua como el gobierno del ex alcalde Martiniano Benítez otorgaron al empresario, la cual presenta irregularidades porque no se delimita el área donde se permite la extracción, lo que hace que Bazán Robledo abarque tramos desde Atlamajalcingo del Río hasta la desembocadura al área de La Cañada sin regulación.

Rosales Sierra criticó que no exista un seguimiento del impacto ambiental que provocan las empresas en el río Jale, lo que podría suponer un contubernio entre empresarios e instituciones como la Profepa, Semarnat o Conagua.

Ejidatarios advirtieron que cualquier cosa que pase a los vecinos, será responsabilidad de Enrique Bazán y a la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Sergio Ferrer/Tlaquiltzinapa

El Sur