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Demanda Tlachinollan que se investigue con perspectiva de género el caso de la niña raptada

El Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan pidió a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) considerar el protocolo emitido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para las investigaciones de casos de mujeres indígenas víctimas de violaciones sexuales, en el caso de la niña ñuu savi raptada en Lomazoyatl, municipio de Alcozauca y violada por un nombre de 30 años.

Este sábado la Policía Investigadora Ministerial (PIM) detuvo a Mario Bautista Cázares y localizó a la niña Patricia Campos Muñoz en el bario de Cuba en Tlapa, quien fue raptada el 7 de febrero cuando iba a la Telesecundaria en su comunidad.

La abogada de Tlachinollan, Neil Arias Vitinio pidió que se integren correctamente los términos de un dictamen sicológico con perspectiva de género para que al agresor se le dicte formal prisión.

Recordó que existen antecedentes de víctimas de violencia, en cuyos dictámenes sicológicos fueron calificadas con daños leves o nulos, lo que demeritó las acusaciones contra los violadores.

En el caso de Patricia Muñoz de 14 años, Arias Vitinio dijo que en el análisis médico se comprobó que existió agresión sexual desde el día que fue raptada y que la niña presenta severas afectaciones.

“De mujeres indígenas agredidas, los peritos en ocasiones suelen decir que no presentan daño emocional lo que puede ser usado a favor del atacante siendo más posible su libertad”, explicó Arias Vitinio y remarcó la necesidad de que cuenten con traductoras o intérpretes que auxilien a la Procuraduría.

También destacó que al personal del área de sicología en la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar le falta perspectiva de género, “no les creen, las cuestionan y es necesario confiar en las mujeres, que exista una comunicación correcta y detallada cuando las afectadas no hablan o comprenden totalmente el español”.

Mario Bautista Cázares, responderá a los cargos de violación y trata de personas, agravándose el cargo al ser menor de edad la niña agredida y ejecutarse el abuso con violencia. Además se hablaría de la corresponsabilidad de Francisco Librado, cuñado del sujeto que en su declaración aseguró que Bautista Cázares y la niña se habían ido a Cuautla y demás probables implicados.

Tlachinollan asegura que existen elementos para que el Juez de Primera Instancia en materia penal dicte auto de formal prisión contra Mario Bautista, porque a la niña se la llevaron contra su voluntad y conoció al sujeto hasta el momento que la subieron al vehículo.

Con la persistencia de vecinos preocupados por el paradero de Patricia, raptada en su comunidad Lomazoyatl municipio de Alcozauca, que investigaron a familiares de los involucrados, la PIM capturó el sábado al Mario Bautista en el barrio de Cuba en Tlapa.

Arias Vitinio, apuntó que la niña es tímida y se siente triste al estar frente a una situación difícil y ante el pueblo. A Tlachinollan le preocupa la vulnerabilidad de las niñas indígenas que son presa fácil de raptos cuando los padres migran (como el caso de Patricia cuyo padre se fue a Estados Unidos), porque en ocasiones camina varios kilometros para llegar a sus escuelas, existiendo casos de raptos o agresiones sexuales por lo que conminó a la Secretaría de la Mujer para que dé atención al problema y se revierta.

Además, marcó como prioridad que esta instancia en coadyuvancia con otras, brinde atención integral a las mujeres víctimas de violencia para que puedan reincorporarse a su vida, a su familia, o al ambiente escolar apoyados por terapias y las atenciones necesarias.

El Sur

 

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Denuncian trata de blancas en la región de la Montaña de Guerrero

De acuerdo al Centro de Derechos Humanos de Tlachinollan las redes que operan este delitos incluyendo explotación sexual, actúan en algunos casos bajo la protección de autoridades.

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan denunció que en la región Montaña todavía operan redes de delincuentes dedicados a la trata y explotación sexual de personas, en algunos casos con la protección de las autoridades.

En un comunicado emitido este 29 de febrero, el organismo informó que el 7 del presente, alrededor de las 7:30 de la mañana, cuando la joven Patricia Campos Muñoz iba a la telesecundaria de Lomazoyatl, municipio de Alcozauca fue interceptada por dos personas que iban a bordo de una camioneta negra, tipo lobo con vidrios polarizados, de la cual descendió un sujeto quien le tapó la boca para que no gritara, llevándosela con rumbo desconocido hacia la carretera Tlapa-Metlatónoc.

Los habitantes de Lomazoyatl instrumentaron un operativo de búsqueda pero ya no la encontraron, por lo que interpusieron la denuncia ante el Ministerio Público de Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar de Tlapa.

Tlachinollan asegura que el fenómeno no es nuevo en las comunidades indígenas de la zona, el 2009 las menores Flora Saldaña Aparicio, Esperanza Marcelino Lara y Herminia Apolinar Flores, oriundas de la comunidad de Ixtlahua Roja, Municipio de Atlixtác, fueron sacadas de su casa con engaños y posteriormente las vendieron para prostituirlas y utilizarlas para trabajos domésticos sin remuneración.

El Centro de Derechos Humanos sostiene que en ese caso las autoridades investigadoras nunca actuaron con diligencia, las menores aparecieron no por la eficacia de la policía, sino por la búsqueda incansable de sus propios familiares.

La forma en que se levaron a Patricia Campos Muñoz, de acuerdo a Tlachinollan es una muestra de que las redes que se dedican a la trata de personas operan impunemente en la Montaña, incluso con la complacencia de las autoridades.

“ A más de más de veinte días, Patricia sigue desaparecida y las autoridades encargadas de la investigación conducen el caso con omisiones, irregularidades y lentitud. Pese a que los familiares ya hicieron un señalamiento contra los responsables y de que está ubicado el lugar donde se encuentra la menor, pero el Ministerio Público y la Policía ministerial sospechosamente se niegan a actuar”, apuntó.

El organismo indicó que la condición de pobreza, de mujer e indígena hace a las habitantes de la Montaña vulnerables ante los grupos de delincuentes que las utilizan como mercancía, por eso pidió la intervención de instancias nacionales e internacionales para que tomen nota del asunto.

Cochoapa el Grande: contrastes en la miseria

En uno de los municipios más pobres del país, la desnutrición, las bajas expectativas de vida y la emigración de jornaleros contrastan con el despilfarro en la construcción del ayuntamiento.

COCHOAPA EL GRANDE, Gro.- Sobre las piernas de Paulina descansa una libreta tamaño profesional. En ella hay una lista de números en inglés que lee pausadamente: “Two hundred and sixty two, two hundred and sixty three…”. Junto a ella, a su lado derecho, su hijo mayor la escucha con atención desde una sillita de madera. Del otro lado, sentado en el piso de tierra con las piernas encogidas y las manos cruzadas, su hijo menor atiende también con interés a su madre, quien repite con acento mixteco una a una las cifras anglosajonas. La inusual lección se da a la sombra de la modesta terraza hecha de lámina y madera de la casa de Paulina en Cochoapa el Grande, Guerrero, el municipio más pobre del país.

 

Paulina y sus hijos habitan la entidad donde 95.9 por ciento de la población vive en situación de pobreza y 82.6 por ciento vive en condiciones de pobreza extrema; es decir, 12 mil 424 de sus 15 mil 41 habitantes no tienen para satisfacer sus necesidades básicas. Los datos pertenecen al reporte titulado “Medición de la pobreza en México 2010”, presentado a principios de este mes por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), organismo encargado de medir las políticas sociales y la pobreza en nuestro país. En él se indica, además, que 11.7 millones de mexicanos viven en pobreza extrema y que dos mil 212 municipios, es decir 86 por ciento de los dos mil 456 que hay en México, tienen al menos la mitad de su población en situación de pobreza.

 

La situación que sufre Cochoapa no es nueva: ya en el “Índice de Desarrollo Humano en México 2000-2005”, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se equiparó el grado de desarrollo humano de la entidad con los de pueblos de Zambia y otros países que integran el África subsahariana.

 

“Estudio inglés en la escuela de aquí del INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos) y les enseño a mis niños”, dice Paulina a sus 20 años, mientras golpea nerviosa el cuaderno con su pluma. Además de estudiar, Paulina es una de las cientos de mujeres que están a cargo de su hogar en el municipio debido a que su esposo, como miles más, emigró a Nueva York desde hace varios años, empujado por la falta de oportunidades laborales en la entidad. Ante la creciente miseria de la región, sus hijos parecen prepararse hoy con las lecciones de inglés de Paulina para, en un futuro no muy lejano, tener el mismo destino que su padre. Y aunque Estados Unidos es el lugar preferido por los habitantes de Cochoapa, los hombres y mujeres de las 120 poblaciones que componen la localidad también migran como jornaleros hacia otros estados de la República.

Paulina enseña inglés a sus hijos. La emigración hacia Estados Unidos es una constante en el municipio. Foto: Julio García Godínez

Paulina enseña inglés a sus hijos. La emigración hacia Estados Unidos es una constante en el municipio. Foto: Julio García Godínez

Construcción del auditorio de Cochoapa. Foto: Julio García Godínez

Construcción del auditorio de Cochoapa. Foto: Julio García Godínez

MIGRANTES JORNALEROS

Unos metros adelante de la casa de Paulina, José Flores corta leña con su hacha. Un grupo de niños descalzos y de escasa ropa, entre los que se encuentra su hijo, lo observan trabajar. “Yo vendo leña y trabajo el campo, cuando hay”, señala a M Semanal mientras los chicos juegan entre las puertas y las ventanas de las casas que rodean el patio de tierra. José pertenece al grupo de hombres que va y viene como jornalero a diferentes entidades, como Sinaloa, Jalisco, Chihuahua o Baja California, porque aquí el campo está agotado y las cosechas de maíz entre los cerros son escasas, a pesar del maravilloso paisaje de bosque de montaña compuesto principalmente de pinos y encinos que rodea a Cochoapa. Lejos de su tierra, familias enteras de esta región realizan largas y difíciles jornadas que van de la madrugada hasta que se mete el sol durante cuatro meses por unos 90 pesos diarios, para volver con sus familias con algo de dinero en la bolsa y sobrevivir el resto del año.

 

Cornelio, un hombre de 25 años, está sentado junto a la desvencijada cancha de basquetbol ubicada en el centro de la cabecera municipal. Explica que él mismo ha salido a buscar el jornal en otros estados durante la cosecha de jitomate o chile por la falta de trabajo en Cochoapa. “Yo no soy de aquí (de la cabecera municipal)”, señala, en una mezcla de mixteco y español, “soy de un pueblo de allá arriba en la montaña, pero vengo acá para ir a Tlapa”, recorrido que le cuesta hasta 400 pesos en taxi y le toma dos horas y media por una intrincada carretera que, a pesar de haber sido inaugurada en 2010, hoy presenta graves daños estructurales por falta de mantenimiento. En tiempos de lluvia —de mayo a octubre— este camino se cierra y deja incomunicados a los poblados de Cochoapa y Metlatónoc, municipio también presente en la lista de pobreza extrema del Coneval y de quien Cochoapa se separó en 2003 para formar un nuevo ayuntamiento con la ciudad de Tlapa de Comonfort, ubicada a 80 kilómetros.

 

Mismo caso es el de Natalio, de 31 años, quien frente al sitio de taxis asegura que “a veces siembro, y a veces no”. Ante esta realidad, Román Hernández, del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, sostiene que el Estado mexicano ha incumplido con la tarea de generar condiciones de vida que vayan más allá de los programas asistencialistas como Oportunidades, que sólo “perpetúan la pobreza”, y que les permitan a los hombres y mujeres de Cochoapa encontrar una forma de vida sustentable en su misma comunidad. Eulalia, originaria de este municipio, es una chica de 24 años que también colabora en el centro de Tlachinollan, y aclara que mucha gente tanto de la localidad como de los 17 municipios que componen La Montaña, ha migrado a Tlapa debido a que “en Cochoapa no hay bancos; entonces, no pueden recibir el dinero que les envían de fuera. La mayoría del dinero se queda en Tlapa, por eso allá hay tantas tiendas y casas”.

La pobreza del municipio se equipara con la de África. Foto: Julio García Godínez

Un niño atraviesa un charco en una de las calles del poblado. Foto: Oswaldo Ramírez

INSULTO A LA POBREZA

“¡Antonio Barrera tiene llamada!”, se escucha en los altavoces del pequeño zócalo del pueblo. “¡Antonio Barrera tiene llamada!”, insiste el sonido, mientras la música de una banda de viento resuena en el interior de la pequeña iglesia de Cochoapa. Repentinamente, en el atrio del templo un grupo de personas se agolpa, y hablan rápido en mixteco. Hay gritos y confusión. Entre el revoloteo se alcanza a ver a dos hombres que discuten fuertemente hasta que uno de ellos tira el primer golpe. La música de la banda no se detiene. Los golpes mezclados con los gritos de los implicados se oyen secos. Tras el grito de varias personas un grupo de policías municipales corre hacía el atrio para separar a los rijosos. Aún aturdido por los golpes y la temprana borrachera de mediodía, uno de ellos es llevado detenido al opulento ayuntamiento que ha sido calificado por la prensa del estado como un “insulto a la pobreza”.

 

El edificio puede considerarse casi como un rascacielos en medio de esa miseria. Es un inmueble de concreto y tabicón de tres pisos de alto, múltiples oficinas —que en su mayoría permanecen abandonadas—, estacionamiento y balcón para el Grito de Independencia, aunque al momento de su inauguración el recinto no contaba con agua corriente. El presidente municipal, el perredista Daniel Esteban González, informó en 2010 que la inversión para el nuevo palacio del ayuntamiento ascendería a ocho millones de pesos, cifra 20 por ciento mayor a los recursos presupuestados para el 2010 por concepto del Ramo 33 (aportaciones de la Federación para los municipios) para Cochoapa el Grande, y casi la tercera parte del fondo para la estructura municipal (Ramo 28) de ese año. Hoy, a un costado se construye un amplio auditorio también de tres pisos de alto. Eulalia dice que actualmente Metlatónoc y Cochoapa se disputan por tener el palacio de ayuntamiento más grande, a lo que hay que agregar la ampliación y colocación de concreto hidráulico en la avenida principal del pueblo.

 

OPORTUNIDADES SIN FUTURO

Desde la casa de Cecilia Lorenza Ortiz se puede escuchar la banda de viento que no para de tocar. La mujer dedica toda la mañana a limpiar su casa y a tostar maíz para después molerlo y convertirlo en “chilate”, una especie de atole para desayunar. Cecilia dice no recordar la última vez que comió carne. Su dieta se reduce a frijol, ejotes, maíz y quelites. La mujer confunde al reportero con un inspector de la Secretaría de Desarrollo Social, y preocupada muestra su hogar y resalta las horas que dedica a su limpieza: una de las exigencias de médicos y funcionarios de la dependencia para garantizar el apoyo de 800 pesos bimestrales que aquí reciben 640 familias, dinero que, según Eulalia, no siempre reditúa en buena alimentación y salud, ya que alrededor del lugar de pago hay venta de alcohol y comida chatarra. Cecilia dice que no vive todo el tiempo aquí: “Vengo de lunes a viernes, cuido a los niños. Yo soy de allá arriba”. A pesar de tener 32 años, parece una mujer mayor. Desde el umbral de la puerta dos sobrinos de Cecilia miran curiosos con sus vientres hinchados por la desnutrición.

 

En este municipio el promedio de vida de un bebé nacido en 2005 fue de apenas 40 años, un abismo de diferencia entre la Ciudad de México, ubicada a tan sólo 408 kilómetros, donde la esperanza de vida es de 77 años. Aquí, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, uno de cada cinco niños muere antes de cumplir el año de vida, y los que sobreviven tienen fuertes problemas de desnutrición, lo que les acarreará problemas de salud a lo largo de su vida. A pesar de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó en 2010 que en el municipio existen ocho médicos, este semanario pudo corroborar que sólo dos despachan desde en la cabecera municipal. Si una persona necesita hospitalización tiene que viajar a Tlapa, el único hospital para los 17 municipios de la montaña. Cuenta con 35 camas.

 

Cecilia agrega que es una de las pocas mujeres por la cual no pagaron cuando se casó, costumbre que, junto a la siembra, raspado y extracción de goma de amapola, es práctica común en estas tierras, lo cual enturbia aún más el futuro de las altas montañas de Guerrero.

 

Julio I. Godínez Hernández / Enviado

Fuente: Milenio Semanal