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Encuentran tres cadáveres en una fosa en Tlapa; son dos hombres y una mujer, se presume

En una fosa, en esta ciudad, fueron localizados tres cadáveres, presumiblemente de dos hombres y una mujer  por las ropas que se encontraron; los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo para determinar su identidad, según fuentes oficiales.

El hallazgo ocurrió el domingo en el paraje Rancho Viejo, cerca de la secundaria Sor Juana Inés de la Cruz en la colonia Contlalco, por un pastor  que a su vez le comentó al joven Reveriano León, de quien su papá está desaparecido desde hace meses, y fue quien dio aviso a la Policía de que había una fosa con cadáveres, luego de que acudió al lugar.

Los cadáveres fueron desenterrados con la ayuda de una retroexcavadora porque la tierra era muy dura y los cuerpos estaban a una profundidad de 3 a 4 metros.

Según las fuentes, el pasado martes terminaron los trabajos periciales en el lugar y aún no se determina la identidad de los restos encontrados, hasta que se hagan las pruebas de genética correspondientes.

La fuente mencionó que por las características y las ropas de los restos que encontraron “no tenemos ninguna denuncia de su desaparición, como sí lo hay de otras, así que con el hallazgo de los cuerpos iniciamos la averiguación por esos delitos”.

Sin embargo, en un medio local se difundió, este miércoles, que los cuerpos  tenían más de  seis meses enterrados, amordazados y atados con cinta canela  y con huellas de tortura y que correspondían a Valentín Villegas  Alarcón de 27 años y vecino de la colonia Aviación o Cuba, llevaba una playera roja, pantalón de mezclilla azul y botas de hule Firestone; Saúl Padilla Cervantes de 31 años, de la colonia 5 de mayo, quien vestía un pantalón beige, playera con franjas naranja, azul y blanco y zapatos Flexi y la mujer  era Magali Martínez, mesera de un bar, quien llevaba pantalón de mezclilla con brillantes y una blusa roja.

 

Hallan a un hombre asesinado en el río Omitlán

de Tierra Colorada

 

En estado de putrefacción y al parecer asesinado a golpes fue localizado un hombre flotando sobre el río Omitlán en Juan R. Escudero (Tierra Colorada).

El hombre fue trasladado al Semefo en calidad de desconocido y se encontraba semidesnudo, sólo llevaba puesto un short negro.

El hombre tenía varios días de haber perdido la vida de acuerdo a trabajadores del Servicio Médico Forense.

El hombre, de 30 a 35 años, se encontraba atorado entre un talud de arena y había sido arrastrado por la corriente.

Vecinos y trabajadores del Semefo apoyados por una lancha o canoa, sacaron el cuerpo, lugar donde al ser examinado pudieron percatarse de un golpe en el rostro, por lo que sospechan que haya sido privado de la vida. El cuerpo fue trasladado a las instalaciones del Semefo, en calidad de desconocido. (Redacción).

Está contaminado el río Tlapaneco por las aguas residuales y la deforestación, se quejan indígenas

En el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente, indígenas nahuas señalaron que la cuenca del río Tlapaneco está contaminada por los desechos que vierten la descarga de aguas residuales y la deforestación en las zonas aledañas.

Los pobladores nahuas realizaron una campaña de limpieza en la comunidad de Atlamajalcingo del Río y en el cauce recolectaron tres toneladas de basura, así mismo en el taller que realizó la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas  (Conanp) los indígenas aceptaron que el río está contaminado y que es necesario recuperarlo “porque ya no es como antes, que había mucha agua”, recordaron.

Reconocieron que ellos han contribuido a su afectación porque han deforestado los cerros cercanos para usar la leña y no han sembrado, además de que su drenaje se vierte de manera directa sobre el cauce del río al no contar con un sistema de tratamiento, por la basura que tiran al no contar con el servicio de limpia que la recoja continuamente y por los corrales que les hacen a sus animales domésticos.

Acordaron la integración de un comité para sensibilizar a la pobladores y se propongan acciones para frenar el deterioro de la cuenca del río Tlapaneco que hace más de 10 años estaba en estándares aceptables pero en los últimos años las poblaciones asentadas en sus márgenes le vierten aguas negras sin tratamiento, como es el caso de Tlapa donde las autoridades municipales del período 2008 y del 2012 no han aceptado la planta de tratamiento que se hizo en la comunidad de Atlamajalcingo por supuestas irregularidades por lo que el drenaje se junta con las aguas del río.

En otras acciones, como Limpiemos México realizada el 26 de mayo se recolectaron por estudiantes de escuelas 485 costales y 653 bolsas, en su mayoría fueron desechos inorgánicos.

En la actividad participaron trabajadores Ayuntamiento de las áreas de Desarrollo rural y el espacio de Cultura del Agua, de Salud y el comisario municipal.

Se desborda el río Jale por las lluvias en Tlapa; destroza puestos de fruta y la red de drenaje

Las lluvias provocaron el cierre de la circulación del río Jale que se usa como vía en Tlapa, además destrozó la red de drenaje construida en su cauce, los puestos de fruta y verdura de los comerciantes que llegan de las comunidades y los espacios destinados como sitios para el ascenso y descenso del servicio de transporte público.

La lluvia duró toda la noche y pese a eso trabajadores del Ayuntamiento dijeron que  no tenían registradas inundaciones ni deslaves en las zonas ubicadas como riesgosas y que las afectaciones se centraron en el río Jale, cuyo caudal creció arrastrando los puestos de verduras y frutas que fueron reubicados en sus márgenes.

Los choferes de los diferentes sitios de transporte que dan servicio a los municipios de la región se quejaron pues “la corriente se llevó nuestros sitios y no tenemos dónde ponernos, de los demás, es cuestión de días que el agua se lleve la arena”.

El municipio desazolvó el río Jale quitándole en el centro la arena y dejando a sus costados una franja de dos metros aproximadamente para uso del transporte público que se asienta en el lugar, para los comerciantes y como paso a peatones, pero las lluvias se lo han llevado poco a poco.

Los tubos del drenaje que se colocaron en el lugar fueron descubiertos y otros rotos por lo que las aguas negras empezaron a brotar y confundirse con la que aún corría.

Protección Civil municipal inició la puesta de costales rellenos para formar un muro de contención contra la corriente que muchos coincidieron “no va servir para nada, el agua es incontrolable”. (Carmen González Benicio / Tlapa).

Son más de mil 500 los desplazados de la sierra de Tlacotepec y Totolopan

Los desplazados refugiados en la cabecera municipal de Heliodoro Castillo temen que haya agresiones en su contra por desobedecer al grupo de la delincuencia organizada que los acosaba en sus poblaciones, sobre todo porque en el municipio no hay seguridad.
Ayer en la carretera que conduce a Tlacotepec sólo se observó un retén del Ejército en Xochipala, y a pesar de que advirtieron que más adelante había más retenes, éstos no existían?y alertaron que “el camino está complicado, está feo”.
En la cabecera municipal, donde hay 517 desplazados registrados oficialmente, no se observó durante todo el día a policías estatales ni soldados del Ejército, sólo en el ayuntamiento había unos seis uniformados municipales.
En Huautla, donde se habla de la presencia de por lo menos 500 desplazados, hay unos 30 militares.
Trabajadores del ayuntamiento afirmaron que los desplazados que están en esa comunidad temen por su seguridad y exigen la presencia de más efectivos del Ejército.
Lo que piden es que alguna autoridad los resguarde de regreso a sus comunidades para sacar pertenencias, porque salieron de prisa por el temor que les generaron balaceras, casas incendiadas y levantones de hombres y adolescentes.
El representante de Protección Civil estatal, que llegó por la tarde a Tlacotepec, Marcos López, afirmó que no tenía indicaciones de ir a la comunidad “y mejor no vamos para no complicar las cosas”.
Lo anterior después de que los desplazados intentaron retener unidades oficiales del ayuntamiento para ir a sus comunidades por propiedades y víveres.
El alcalde Mario Alberto Chávez Carbajal afirmó vía telefónica que estaba haciendo recorridos en algunas comunidades desplazadas, pero trabajadores del ayuntamiento informaron a los refugiados que estaba en Chilpancingo “haciendo gestiones para ustedes”.
Durante el día no llegó ninguna autoridad estatal a Heliodoro Castillo, el alcalde del PRD tampoco estaba, ni había retenes en las entradas al municipio.
Los desplazados manifestaron su temor por una posible irrupción del grupo de la delincuencia organizada que los acosa, pero tuvieron que resignarse y esperar a que nada pase.

Son más de mil 500 desplazados por la violencia en la sierra de Tlacotepec y San Miguel Totolapan

*De la comunidad de Tetela salió el contingente más grande, con más de mil personas. Familias enteras huyeron en camionetas y animales de carga rumbo a la cabecera municipal y Huautla. Identifican como de La Familia Michoacana al grupo criminal que se apodera de caminos y pueblos. Se quejan de que hasta ayer ninguna autoridad les había dicho qué pasará con sus poblados o cuándo podrían regresar. Reciben auxilio del ayuntamiento de Heliodoro Castillo

Rosalba Ramírez García

Tlacotepec

Son más de mil 500 personas las que desde el lunes pasado empezaron a abandonar sus comunidades de los municipios de Heliodoro Castillo y San Miguel Totolapan, después de más de dos meses de violencia.
Así lo confirmaron los mismos desplazados, aterrorizados por los secuestros de sus familiares hombres, la mayoría jóvenes, retenidos y amenazados para extorsionarlos u obligarlos a trabajar con un grupo de la delincuencia organizada.
En Tetela, comunidad que colinda con Apaxtla y San Miguel Totolapan, los pobladores se sentían “protegidos” por el río Balsas, como si fuera una barrera que no permitiría la llegada de los grupos armados que parecían un mito para ellos, afirma una de las tres jefas de familia refugiadas en la capilla de la virgen de Guadalupe en Tlacotepec, cabecera de Heliodoro Castillo.
Ninguno de los desplazados proporcionó su nombre por temor, pues “después van a decir que nosotros los acusamos y nos van a buscar para matarnos”.
El lunes a las 10 de la mañana se enteraron del secuestro de seis hombres de la comunidad, dos de ellos menores de edad de 13 y 17 años.
Por medio de los radios que los pobladores utilizan para comunicarse, los secuestradores de los seis hombres convocaron a los pobladores a una “reunión” para la tarde de ese día (lunes), donde les plantearían la manera en la que iban a “a trabajar”.
Según lo que les informaban en los radios, “nos querían decir lo que teníamos que hacer para que nos dejaran seguir ahí”, y pedían que se les entregaran las armas “y se les diera paso libre”, relata una mujer refugiada, “nos querían sometidos e indefensos”.
Durante la misma mañana fue liberado uno de los seis secuestrados, el de mayor edad, para que llevara el mensaje a la población de lo que tenían que realizar y entregarles una lista de “las personas que tienen ganado y cuántas cabezas tienen, esa lista era de los próximos secuestrados”, dijo la mujer desplazada.
En reunión, los habitantes decidieron dar los nombres y datos que pidieron los secuestradores a cambio de liberar a los cinco hombres que aún tenían; realizaron la lista y pidieron al comisario que la llevara “al lugar donde estaban con los secuestrados”.
También decidieron acompañarlo dos familiares de los secuestrados, pero ya no regresaron, sólo volvió el comisario.
Ante el nuevo escenario y el incumplimiento del grupo armado, que secuestró a seis hombres y después retuvo a los otros dos que le llevaron la lista que solicitaron, la población decidió abandonar la comunidad antes de que llegaran a la reunión que convocaron a través de los radios.
A las tres de la tarde, después de liberar a sus animales de granja para que no murieran de hambre el tiempo que se ausentarían, familias enteras salieron de Tetela en camionetas y animales de carga rumbo a Tlacotepec.
“Las autoridades no pueden decir que son rumores, nosotros lo vivimos, hablaron con nosotros”, reprochó la mujer refugiada con otras 16 personas en una vivienda anexa a la capilla de la virgen de Guadalupe.
Tan sólo de Tetela salieron más de mil personas, sólo se quedaron cinco familias, integradas por personas mayores que decidieron permanecer ahí, otros de comunidades cercanas decidieron irse al Caracol, y durante su camino a Tlacotepec, a su paso por Huerta Vieja, afirmaron que escucharon balazos.
De Tetela son siete hombres que “se llevaron” el lunes, de los que no se sabe nada porque no tienen comunicación con nadie de la comunidad.
Los desplazados afirman que “se llevan a los muchachitos a pelear, y a todos los que tenemos hijos nos dio miedo y mejor nos fuimos”.
Durante los dos últimos meses, en comunidades y caminos cercanos han escuchado balazos y “los de la Familia Michoacana hacen todo eso y queman carros”, relatan los desplazados.
Comentaron que en Apaxtla, a donde acuden jóvenes de Tetela a estudiar la secundaria, desde abril no tienen clases por la violencia en el municipio, y en la secundaria José Vasconcelos y la primaria “Indio de Nuyoo” ni siquiera hubo clausura.
Con llanto, las mujeres reprochan al gobierno del estado por la falta de seguridad en sus comunidades, “porque no tenemos ninguna necesidad de andar huyendo, nosotros no somos delincuentes ni gente de pleito”.
Otros 38 habitantes de Pericotepec salieron de sus comunidades el miércoles, después de 15 días de amenazas, secuestros y bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, a quienes les advirtieron que después de las 7 de la noche no podrían andar en la calle, comentaron los desplazados refugiados en la comisaría de bienes comunales de Tlacotepec.
Por su parte, decenas de desplazados de Tepezonapa, de San Miguel Totolapan, caminaron (algunos descalzos) una noche y un día con lluvia hasta llegar a la cabecera municipal de Heliodoro Castillo.
Los desplazados afirman que no podrán regresar a sus comunidades porque el Ejército sólo estará “unas semanas” y después se retirará dejándolos nuevamente vulnerables.

Ninguna solución del gobierno estatal

Hasta ayer por la tarde las personas desplazadas continuaban en la incertidumbre, porque ninguna autoridad les había dicho qué es lo que pasará con sus comunidades o cuándo podrían regresar.
Tampoco les informaron si ya hay seguridad en las poblaciones abandonadas.
Hasta el albergue temporal vecinos de la cabecera municipal llevaron bolsas con ropa, comida y calzado; el director de Protección Civil municipal, Aurelio Castillo Villalva, era la única autoridad que estaba al pendiente de que los desplazados comieran y que hubiera condiciones de salubridad en el lugar.
Pero los desplazados reclamaban medidas de seguridad para poder regresar a sus comunidades, las cuales afirmaron están desoladas.

Son más de mil 500 los
desplazados

Tan sólo de Tetela salieron más de mil desplazados, 600 adultos y el resto niños, adolescentes y ancianos, de los cuales aproximadamente 500 se fueron a Tlacotepec y el resto a El Caracol.
En Huautla hay por lo menos 500 desplazados que llegaron de al menos ?11 comunidades.
De Amacahiute salieron 150 personas, otras 50 del Capire, de Buena Vista 100 más y 30 del Organo.
Ayer por la tarde llegó a Tlacotepec un representante de Protección Civil estatal, y según su registro en la cabecera municipal hay 517 desplazados, 12 son bebés, 181 niños, 183 adultos y 70 ancianos,?de los cuales 113 están ubicados en el albergue.
Pero también tiene el registro de “una población flotante” de 204 personas que no tienen ubicadas, y sólo sabe que están en algunas de las 10 casas en la cabecera que les dieron alojamiento.