Archivos Mensuales: agosto 2011

La naranja mecánica

A Clockwork Orange (conocida como Naranja mecánica o La naranja mecánica) es una película británica de ciencia ficción satírica de1971, producida, escrita y dirigida por Stanley Kubrick. Es una adaptación fílmica de la novela homónima de 1962, escrita por Anthony Burgess. La película, que fue filmada en Inglaterra, muestra al personaje Alex DeLarge (Malcolm McDowell), un delincuente psicópata y carismático, cuyos placeres son la música clásica (especialmente Beethoven), la violación y la «ultra-violencia». Lidera una banda de matones (Pete, George y Dim), a los que llama drugos (del término ruso друг, «amigo», «colega»), con los que comete una serie de violentas fechorías. Es capturado y se le intenta rehabilitar a través de una técnica de psicología conductista. Alex narra la mayor parte del filme en nadsat, una jerga adolescente ficticia que combina lengua eslava (especialmente ruso), inglés y la jerga rimada cockney. En España e Hispanoamérica, algunos términos fueron adaptados al idioma.

La película se caracteriza por contenidos violentos que facilitan una crítica social en psiquiatría, el pandillerismo juvenil, las teorías conductistas en psicología y otros tópicos ubicados en una sociedad futurista distópica. Su banda sonora está principalmente compuesta por pasajes de música clásica, varios de ellos reinterpretados y en ocasiones, como en el caso de los títulos de crédito, adaptados por la compositora Wendy Carlos utilizando el sintetizador Moog.

Wikipedia

Ficha técnica

Título: La naranja mecánica

Título original: A clockwork orange

Dirección: Stanley Kubrick

País: El Reino Unido, Estados Unidos

Año: 1971

Duración: 136 min.

Género: Criminal, Thriller

Calificación: No recomendada para menores de 18 años

Reparto: Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Warren Clarke, John Clive, Adrienne Corri, Carl Duering, Paul Farrell, Clive Francis, Michael Gover, Miriam Karlin, James Marcus, Aubrey Morris, Godfrey Quigley, Sheila Raynor, Madge Ryan, John Savident, Anthony Sharp, Philip Stone, Pauline Taylor, Margaret Tyzack, Steven Berkoff, Lindsay Campbell, Michael Tarn, David Prowse, Barrie Cookson, Jan Adair, Gaye Brown, Peter Burton, John J. Carney, Vivienne Chandler, Richard Connaught, Prudence Drage, Carol Drinkwater, Lee Fox, Cheryl Grunwald, Gillian Hills, Craig Hunter, Shirley Jaffe, Virginia Wetherell, Neil Wilson, Katya Wyeth

Guión: Stanley Kubrick

Distribuidora: Warner Bros. Pictures

Productora: Warner Bros. Pictures, Hawk Films

Presupuesto: 2.200.000,00 $

Réquiem por un sueño

Haciendo una imaginativa evocación del paisaje interno de los seres humanos que se mueren por unirse, por amar, y sentirse amados, la cinta es una parábola de la felicidad hallada en un momento glorioso y perdida en otro trágico.

Contrastando con las playas solitarias y los desgastados apartamentos de ladrillo de Coney Island, Réquiem por un sueño narra sendas historias paralelas que acaban vinculadas por la relación entre la solitaria viuda Sara Goldfarb (Ellen Burstyn) y su tierno pero desorientado hijo Harry (Jared Leto). La gruesa Sara, estimulada con la posibilidad de aparecer en un concurso televisivo, ha iniciado una peligrosa dieta de adelgazamiento para aparecer más bella en público. Mientras tanto, Harry y su reciente novia, Marion Silver (Jennifer Connelly), han empezado lentamente a sincerarse mutuamente, recurriendo al otro para redimir años de aislamiento y dolor. Su amor baste un refugio artificial que les permite aislarse del mundo real mientras se tumban en el suelo de Marion y construyen en el aire increíbles sueños de dicha futura. Después que Harry y su mejor amigo Tyrone C. Love (Marlon Wayans) se lancen con éxito como vendedores de droga, los tres jóvenes comienzan a creerse invencibles.

Confiados por sus primeras victorias, Sara, Harry, Marion y Tyrone se convencen de que ciertos obstáculos imprevistos son meramente circunstanciales. Demacrada y cada vez más desorientada, Sara se atrinchera dentro de su apartamento, donde se ve asediada por alucinaciones. Tenazmente aferrados a vanas esperanzas, Harry y Marion se separan traicionando su amor. Cuatro seres humanos, perdidos e irrecuperables, se sumen en fantasías mientras desesperan hasta que, finalmente, sus sueños se tornan pesadillas.


CRÍTICA por Fernando Bernal

‘Réquiem por un sueño’ sacudió la pasada edición de la Seminci como sólo lo hacen las obras arriesgadas, personales y meditadas hasta sus últimas consecuencias. El certamen vallisoletano, siempre de parte del autor y del cine de compromiso (concepto que no siempre tiene que ir unido al adjetivo social), premió esta obra para sorpresa de un público que contempló atónito más de una hora y media de cine intenso y con tendencia a producir desasosiego hasta en los estómagos más curtidos. El responsable de este cóctel de sentimientos extremos es el joven Darren Aronofsky, último descubrimiento de la ‘factoría Sundance’, que cumple con el siempre difícil trámite de consagrar las expectativas depositadas en las nuevas promesas del celuloide, tras un alentador debut. ‘Pi’, opera prima de este estadounidense y obra de culto en los circuitos de versión original de nuestro país, descubrió a un director con inquietud por forjar un universo propio, gran narrador visual, pero que se mostraba incapaz para dominar (o reconducir) todos los vericuetos existenciales, filosóficos y religiosos a los que el matemático al borde la locura –eje fundamental del filme- se enfrentaba, sin mucha explicación. Lo que en ‘Pi’ era desorden, en ‘Réquiem por un sueño’ se torna en premeditadas intenciones, que conforman un discurso ordenado con un objetivo definido.

Una de las principales diferencias entre ambas obras, que guardan similitudes en cuanto a su estilo formal, es que Aronofsky toma en esta ocasión como punto de partida material ajeno, la novela homónima de Hubert Selby Jr., del que ya se pudo ver adaptada en el cine ‘Última salida a Brooklyn’. La solidez literaria de la historia permite a Aronofsky sumergirse hasta las entrañas en la adicción, el verdadero hilo conductor de la película. ‘Réquiem por un sueño’ desgrana los motivos de este tortuoso asunto a través de una madre y un hijo, que ven cómo las plácidas playas y los solitarios paseos de Coney Island se convierten para ellos en un infierno. Sara (la excepcional y recuperada Ellen Burstyn) vive obsesionada con los concursos de la televisión hasta tal punto de someterse a un estricto régimen que la convierte en adicta a los fármacos para adelgazar. Su hijo, Harry (Jared Leto) busca la felicidad a través del ‘trapicheo’ fácil de todo tipo de sustancias ilegales; pero él, su novia (Jennifer Conelly, que demuestra ser algo más que un bello rostro) y su mejor amigo (Marlon Wayans) acaban sometidos a la dictadura de las drogas, víctimas de una devoradora adicción.

Darren Aronofsky deposita todo el peso de la narración en un vibrante montaje paralelo y en recursos fílmicos arriesgados (división de la pantalla, alteraciones del ritmo dentro de un mismo plano…) que funcionan a la perfección para ilustrar el descenso a los infiernos, sin posibilidad de escape, de un grupo de personajes sin voluntad y paradigmáticos de los tiempos que corren. El director culmina su obra con un golpe contundente, un gancho directo al mentón del espectador, que se convierte en diez minutos agobiantes, inteligentemente suavizados por la música de cuerda de Kronos Quartet, que ejerce de perfecto contrapunto para el trabajo tecnológico de Clint Mansell (‘Pi’) para el resto de la película. Sin concesiones, Aronofsky plantea el mensaje de ‘no hay salida’ hasta sus últimas consecuencias y consigue una obra sórdida y de difícil, aunque muy recomendable, digestión. A la vista de estas credenciales se pueda esperar con avidez su próximo trabajo.

Dirección: Darren Aronofsky.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 102 min.
Interpretación: Ellen Burstyn (Sara Goldfarb), Jared Leto (Harry Goldfarb), Jennifer Connelly (Marion Silver), Marlon Wayans (Tyrone C. Love), Christopher McDonald (Tappy Tibbons), Louise Lasser (Ada), Keith David (Gran Tim), Sean Gullette (Arnold el psiquiatra).
Guión: Hubert Selby Jr. y Darren Aronofsky; basado en la novela del primero.
Producción: Eric Watson.
Música: Clint Mansell.
Interpretación cuartetos de cuerda:Kronos Quartet.
Fotografía: Matthew Libatique.
Montaje: Jay Rabinowitz.
Diseño de producción: James Chinlund.
Dirección artística: Judy Rhee.
Vestuario: Laura Jean Shannon.
Decorados: Ondine Karady.

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Trainspotting

La película causó controversia en su tiempo, ya que se decía que fomentaba el uso de drogas entre la juventud. La cinta está considerada como una de las cinco mejores películas británicas de todos los tiempos. Fue un auténtico bombazo tanto por su estética como por su contenido, y es por estos dos aspectos por los que la película brilla cuando se fusionan una estética marcada por la época y unos diálogos atrevidos y certeros, pues nunca se había tratado de un modo tan crudamente humano el tema de las drogas.

El lanzamiento de la película fue publicitado de forma muy innovadora, repartiendo volantes inspirados en la cultura de club y carteles de cada uno de los actores principales. Debido a una enfermedad, Kevin McKidd (Tommy) se perdió las sesiones fotográficas para la publicidad, y siempre fue un motivo de discusión tras su fructuosa carrera post-Trainspotting.

Mark Renton es un adicto a la heroína que busca rehabilitarse. Y para lograrlo, apareja todo lo necesario: un cuarto del que no pueda salir, música tranquila, comida enlatada, películas, pornografía, 3 baldes (uno para cagar, uno para orinar y uno para vomitar), una televisión, una caja de valium e incluso un par de supositorios de opio, para evitar el terrible síndrome de abstinencia. Sin embargo no es nada fácil, sobre todo si uno de sus “amigos”, Sick Boy, deja la heroína al mismo tiempo que él, sin un esfuerzo aparente, sólo para desvalorizar su lucha. Y así, mientras consigue mantenerse alejado de la droga, nos va mostrando el grupo de amigos con el que interactúa: Spud, un adicto también, pero que no hace daño a nadie; Begbie un buscapleitos adicto, no a la heroína, sino a joder a la gente; Tommy, quien tampoco se inyecta, ni miente, ni engaña, y ésos precisamente son sus mayores defectos; Allison, madre de la pequeña Dawn, amante de casi todo el grupo y también adicta; Swanney, el dealer local y también adicto; y el mencionado Sick Boy, quien además de saberlo todo acerca de Sean Conery, será un futuro traficante y proxeneta.
Un día, mientras Mark está en el departamento de Tommy, le sustrae un video en el que el propio Tommy tiene sexo con su novia Lizzy, lo cual desencadenará la lenta e inexpugnable perdición de su amigo. Durante una fiesta, conoce a Diane, con quien tendrá una noche de sexo salvaje y apasionado, aunque más tarde descubrirá, no sin consternación, que es apenas una adolescente. Pero Mark no tardará en recaer en la adicción, y además perpetrará los consabidos delitos de quienes siempre quieren más: falsificará recetas, robará dinero, objetos y medicamentos a enfermos de cáncer y sida, a ancianos, y por supuesto, cada que pueda desaparecerá dinero a sus propios padres, todo con tal de seguir solventando la ilusión de “felicidad” que le provoca la droga. Y en medio de esa recaída, Tommy, deprimido por el abandono de Lizzy, le pide que lo introduzca al mundo de la heroína, ya que siempre le han dicho que es mil veces mejor que el sexo.
Una tarde, unos gritos los sobresaltan en medio de un viaje. Es Allison, que va de un cuarto a otro presa de la locura. Atontados todos al principio, pronto se dan cuenta de que Dawn ha muerto de hambre, descuidada en su cuna por no se sabe cuánto tiempo. Y después de eso parecen no tocar fondo, porque cada vez roban y joden más a la gente, hasta que finalmente son apresados por la policía. Spud da con sus huesos a la carcel durante 6 meses, y a Mark, debido a que está en tratamiento, recibe la oprtunidad de rehabilitarse. Sin embargo, apenas queda libre del juicio, escapa al piso de Swanney para tomar un “abundante platillo” de heroína. Pero a Swanney se le pasa la mano y Mark por poco muere de una sobredosis: lo abandona en el hospital para que lo revivan, con lo que empezará el infierno de la abstinencia, ya que sus padres lo encerrarán en su habitación hasta que logre recobrar el juicio. Y así sufrirá horrendas alucinaciones, siendo la más espeluznante aquella en la que el cadáver de Dawn gatea en el techo y mira con sus cuencas vacías al aterrado Mark.
Después de eso, instado por Diane, Mark logra integrarse al mundo cuando consigue un empleo en Londres. Y todo parece que seguirá por un sendero menos complicado. Pero de pronto Begbie, huyendo de la policía, aparecerá en su vida. Tendrá que soportarlo en su propio departamento durante varios días, y aparecerá también Sick Boy, y los mantendrá a ambos hasta que todo se viene abajo. Y regresará a Edimburgo porque además se entera de la muerte de Tommy. Después del funeral, Sick Boy, Begbie y Spud le proponen un gran negocio con heroína. Renuente en un principio, Mark termina por aceptar. Venden casi dos kilogramos de heroína a unos traficantes en Londres, con lo que reciben 16 mil libras esterlinas. Y cuando están celebrando, Mark tiene la tentación de llevarse los 16 mil y huir con Spud, acaso el único que podría valer la pena del grupo, pero un nuevo pleito provocado por Begbie, en el cual incluso lo humilla, hace que retrase su propósito hasta que todos estén dormidos.
Y así se lleva la bolsa con el dinero para empezar una nueva vida, alejado para siempre de la basura que parece no dejar de perseguirlo, pero antes deja un fajo de billetes a Spud, el único testigo de la traición aunque también su amigo…
Trainspotting, está basada en la novela de Irvine Welsh (quien además aparece en la película como Mikey Forrester, un arredrado dealer que vive sólo con un colchón) y fue una película de culto en la década de 1990 por la originalidad visual y el tema de la drogadicción, tratado de forma cruda, sin moralismos baratos y con un ritmo nunca antes vistos hasta entonces.

Lección Moral

Muchos pensarán que esta película es una exageración de lo que realmente pasa en el mundo de las drogas, muchos dirán que es una simple moraleja en la que se exageran los hechos para que los jóvenes se den cuenta de lo mala que es la droga… Pero eso, en esta película, no es así, la verdad es que esta película es totalmente real, todo lo que se relata y se describe en la ella podría pasarle a cualquier joven aficionado a las drogas. Además las escenas no se cortan nada en decirte lo que puede suceder al consumirlas.

Filme Completo 
http://www.megavideo.com/?v=9K36JW7Y

Título: Trainspotting

Título original: Trainspotting

Dirección: Danny Boyle

País: El Reino Unido

Año: 1996

Duración: 94 min.

Género: Criminal, Drama, Comedia

Reparto: Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Kevin McKidd, Robert Carlyle, Kelly Macdonald, Peter Mullan, James Cosmo, Eileen Nicholas, Susan Vidler, Pauline Lynch, Shirley Henderson, Stuart McQuarrie, Irvine Welsh, Dale Winton, Keith Allen, Kevin Allen, Annie Louise Ross, Billy Riddoch, Fiona Bell, Vincent Friell, Hugh Ross, Victor Eadie, Kate Donnelly, Finlay Welsh, Eddie Nestor

Guión: John Hodge

Fotos: Catedral de San Agustín

Súper engórdame

Uno de los documentales más aclamados de todos los tiempos, donde ahora no se trata de desenmascarar al gobierno norteamericano, sino a la comida rápida de ese país, particularmente de los restaurantes McDonald’s, para lo cual Morgan Spurlock se da a la tarea de fijarse una meta, comer tres veces al día, todos los días durante un mes dentro de estos establecimientos, y llevar así a la pantalla los resultados obtenidos en una forma particularmente satírica.

En una crítica ácida, Spurlock muestra en pantalla los resultados catastróficos que obtuvo, desde el terminar vomitando desde la ventana de su automóvil a los pocos días de iniciado su experimento, hasta demostrar la intoxicación hepática de que fue presa, ya sin hablar de su nivel de colesterol, el cual aumentó de 165 a 230, de los 12 kilos que incrementó su peso en esos 30 días, así como de problemas de hipertensión, debilidad sexual, depresión, y problemas respiratorios, entre otras enfermedades, gracias al producto de comida rápida más famoso del mundo, McDonald’s.

Con este argumento Morgan Spurlock se ha ganado los aplausos de la crítica internacional, poniéndose al nivel del mismo Michael MooreSúper engórdame es un trabajo que le valió el premio a la dirección en documental en el pasado festival de cine de Sundance.

Título Original: Super Size Me
Director: Morgan Spurlock
Actores: Morgan Spurlock y Daryl Isaacs
Guión: Morgan Spurlock
Productor: Morgan Spurlock
País: Estados Unidos
Año: 2004
Género: Documental
Estreno en México: 29 de octubre de 2004

Fuente: esmas